La CIDH insta a fortalecer marcos normativos para erradicar la violencia contra las mujeres

En el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha reiterado su llamado urgente a los Estados de las Américas para robustecer los marcos legales e institucionales que buscan prevenir, proteger y sancionar la violencia contra las mujeres, conforme a las obligaciones establecidas en la Convención de Belém do Pará. Este llamado se produce en un contexto alarmante, donde se reporta que el 25% de las mujeres en la región han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de sus parejas, y diversos países muestran un incremento en los casos de feminicidios.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 15% de las mujeres en América del Norte y un 11% en América Latina y el Caribe han experimentado violencia sexual por parte de personas ajenas a sus parejas íntimas en algún momento de sus vidas. Además, ONU Mujeres destaca que en América Latina y el Caribe, apenas el 37% de las mujeres se sienten seguras al caminar solas por sus barrios durante la noche.

La violencia estructural contra las mujeres se ve exacerbada por crisis de institucionalidad democrática, migratorias y las relacionadas con el crimen organizado, las cuales afectan de manera diferenciada a las mujeres.

Retrocesos y Avances en Políticas Públicas

Durante 2024, varios países han registrado retrocesos significativos en las políticas públicas contra la violencia de género, tales como la eliminación de ministerios especializados, recortes presupuestarios y el desmantelamiento de enfoques de género en el sector público y judicial. Esto incluye intentos de limitar la credibilidad de los testimonios de víctimas, reducir los plazos para denunciar violencia y decisiones judiciales que minimizan la protección contra la violencia sexual hacia niñas y adolescentes. Paralelamente, persisten discursos oficiales que estigmatizan la defensa de los derechos de las mujeres y niegan la violencia estructural de género.

A pesar de estos desafíos, la región también ha experimentado avances notables en políticas de despatriarcalización, la promoción del liderazgo femenino en la construcción de paz, y la implementación de servicios especializados para mujeres en situación de violencia. En el ámbito judicial, se destacan protocolos de investigación con perspectiva de género y leyes que garantizan la reparación integral a familiares de víctimas de feminicidio.

Llamado a la Acción y Participación Social

La CIDH resalta la necesidad imperativa de avanzar en la implementación de leyes y políticas específicas que aborden las causas y consecuencias de la violencia de género. Se subraya la importancia de contar con instituciones enfocadas exclusivamente en la violencia contra mujeres y niñas, respaldadas por presupuestos adecuados que permitan monitorear los avances y garantizar la rendición de cuentas.

La violencia contra las mujeres es descrita por la CIDH como un fenómeno multifacético, estructural y sistémico, que exige transformaciones profundas en las representaciones culturales basadas en estereotipos de género. Por lo tanto, es esencial que los Estados fortalezcan políticas públicas orientadas a la prevención, la protección y la sanción efectiva de la violencia, con un enfoque normativo, institucional y cultural.

Protección de Niñas y Adolescentes

Se subraya la urgencia de implementar enfoques específicos para proteger a niñas y adolescentes del abuso sexual y sus consecuencias, garantizando la debida diligencia en la investigación, enjuiciamiento y sanción, así como el acceso no discriminatorio y no estigmatizante a servicios integrales.

Finalmente, la CIDH enfatiza que la construcción y seguimiento de políticas públicas para la protección de las mujeres deben contar con la participación activa y liderazgo de las mujeres, mecanismos eficientes de denuncia, y una producción y acceso a la información que faciliten la rendición de cuentas.

La CIDH, como órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), continúa su labor de promover la observancia de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo en esta materia. Conformada por siete miembros independientes, la Comisión reafirma su compromiso con la defensa y promoción de los derechos de las mujeres en el continente.

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